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Yoga para dos



 

El yoga es una práctica milenaria que genera una profunda conexión con tu propio ser, cuando logramos ampliar nuestra práctica personal para empezar a conectar con los otros de una manera más auténtica y amorosa, logramos conocernos más a nosotros mismos, a los otros y aprendemos a relacionarnos mejor.
Hace varios años se viene haciendo más fuerte la práctica de yoga en pareja. Al igual que una clase de yoga, la clase de yoga en pareja cuenta con los mismos momentos: pranayama (respiración), asanas (posturas), savasana (relajación) y en algunos casos meditación. La diferencia es que no nos centramos en nosotros mismos, si no que la mirada se amplía y nos centramos en nosotros y en el otro.

Durante la respiración buscamos conectarnos con el ritmo del otro, esto hace que encontremos un punto medio entre mi ritmo y tú ritmo, el ego desaparece, porque ya no hay necesidad de ser yo quien domine el ritmo, sino que ambas partes ceden para encontrar lo que es mejor para la relación en el momento de la respiración. Imagínate si logramos crear esto en todas nuestras relaciones,
dejar el ego a un lado y buscar un punto de equilibrio, todo sería diferente, ¿verdad?
En el momento de las asanas sucede algo muy similar, cada cuerpo se mueve de una manera diferente, tiene una flexibilidad y una fuerza muy distinta. Entonces, la pareja busca en cada postura como sincronizarse para que cada quien, a su propio ritmo y con sus límites, pueda sacarle máximo provecho a la práctica mientras permite que el otro también lo haga saque ¡Es demasiado mágico! Porque no sólo conocemos sobre el otro, lo que le gusta, lo que no, para qué es bueno y cuáles son sus limitaciones, sino que también aprendemos a entenderlo y aceptarlo tal cual es, no esperamos que haga la postura de una manera diferente, porque sabemos que su cuerpo puede ir hasta cierto punto, entonces aprendemos a ser compasivos con el otro y cuando llevamos esto a nuestra cotidianidad hacemos un gran cambio en nuestras relaciones, porque ya no esperamos que las cosas sean diferentes, sino que aprendemos a entender al otro.

Algo muy bonito que sucede también en el momento de las posturas, es que a través del movimiento equilibramos nuestra energía y la energía de la relación, es como si la recargamos y además de eso liberamos toda la energía densa que a veces creamos con el otro y lo convertimos en amor. Es por eso que esta práctica crea una unión mucho más profunda en nuestras relaciones, aumentando así el vínculo afectivo y la tranquilidad que tenemos para convivir con el otro (sea en espacios de 10 minutos o una vida entera).
Finalmente, en la parte de la relajación (y también durante las asanas sentimos esto) aprendemos a dar y recibir, aprendemos a ser sostenidos por el otro mientras lo sostenemos, dándonos cuenta que una relación sana y amorosa está basada en el equilibrio, no doy para que me den, si no que doy porque me nace y a medida que me nace dar también me permito recibir porque al otro le nace darme desde el amor, aprendemos a sostenernos, en un equilibrio perfecto.
En resumen, la práctica de yoga en pareja tiene muchos beneficios, pero lo más lindo es cuando logramos sacar esto del mat y lo llevamos a la vida diaria, transformando nuestras relaciones para bien, volviéndolas más auténticas, compasivas y amorosas.

Beneficios del Yoga en pareja

Tatiana - experta vida en armonía - Tosh

Un abrazo de corazón a corazón,
T.

 

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